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Llevaba mucho tiempo sin sacarme de las entrañas las palabras y es verdad que me han costado mucho, porque yo no sé hacer bienvenidas, ni despedidas. Pero la cosa no es ponernos cursi, espero que disfrutes el fascinante mundo de este Sexy y Barrigón. (Si no disimula.)







viernes, 27 de julio de 2012

bitácora de mal día


Los tequieros y los teamos, me cae que ya no los hacen como antes. Eso escuché en las calles, dos lindas chilangas con acné en la cara. Se quejaban amargamente de las patanadas de un tal lusito. Que había dejado de mandar mensajitos a una de las pobres señoritas.  Yo de metiche escuché parte de la plática. La verdad de las cosas es que lo pasé bien pegando oreja a las quejas de dos adolecentes.

El día había iniciando un poco extraño, antes me despertaba el sonido chillante del despertador, que podía apagar con un manotazo, ahora es una lamida en la cara de buenos días, si no hago caso viene la segunda lamida ya si no me he despertado sé que a mi perra ya le ganaron las ganas y tendré un lindo charco amarillo en el lugar donde será mi sala. No me puedo enojar con mi perra, ella intenta despertarme, por lo que amodorrado me levanté a sacar a mi perra al baño. Traté de bañarme, pero la falta de previsión aunada a mi pequeñita estupidez lo impidió. El gas se había terminado, al ver que me podía peinar sin agua por lo graso que es mi rubio cenizo, me asuste y con todo mi pesar me aventé el gran baño vaquero. El baño vaquero es lavar con mucha agua y jabón la cabeza, los pies y los ….. blanquillos. No es nada recomendable para aquellos que carecemos de valor para castigar la carne. Mi pobre carne tiene vida propia y por más que la quiero engañar con historias heroicas a ella le vale dos con sal y me dice “A mí no me engañas, yo quiero agua caliente”  Y deja de molestar con conductas estoicas. 

Una vez que me he bañado, salgo disparado para el trabajo, pero el día se ponía perro y a la hora de salir del restaurante gourmet Oxxo, con mi café con una dona galicada que es mi desayuno de campeones una banqueta botada por una raíz de algún ficus provoco el tropezón y mi camisa blanca quedó como un cuadro de arte moderno.  Y vamos de regreso a cambiarme la camisa, el gusto de mi perra de ver a su dueño antes de tiempo, tampoco lo pudo contener y me brincó encima dejando sus lindas huellas estampadas en la camisa. Para que hacer corajes siempre hay días que levantar. Y otra camisa y salgo de prisa, cuando notó una pisada extraña como que aguada y claro había pisado una linda he inmensa cagada de perro. Ahora qué, pues va de retorno a limpiar el zapatito que quedo tapizado de purina.  Y llegué un poco tarde a la oficina, porqué tan tarde es escucha en el pasillo. Siempre que te pasa una cosa mala te pasan tres. Era mi jefe de trabajo bueno el nuevo jefe, dar explicaciones de torpeza nunca ha sido lo mío, por lo tanto mentí de frente, argumentado que me fui de copas y no dormí en casa. Ole matador dice el Jefé. En fin nunca he entendido esa parte de mentir por convivir pero sé que se prefiere un sujeto que llegó tarde por trasnochado que uno que por buey tiró su desayuno en la camisa y por estúpido una bonita cagada de perro y de su perro. 

En fin tenía que hacer esta bitácora de mal día, para reírme en otro mal día. Y recodar que en la vida si no te ríes de ti mismo eres un miserable.

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