ACOMÓDATE

Llevaba mucho tiempo sin sacarme de las entrañas las palabras y es verdad que me han costado mucho, porque yo no sé hacer bienvenidas, ni despedidas. Pero la cosa no es ponernos cursi, espero que disfrutes el fascinante mundo de este Sexy y Barrigón. (Si no disimula.)







viernes, 27 de mayo de 2011

Bailando con el diablo.


Cuando decidí ser abogado, sabía muy bien los riesgos que esta noble profesión tiene. Puedes y debes hacer todo el bien que este en tus manos. Puedes ser una clase de super héroe en busca de la desconocida y escasa justicia que queda en el mundo y sin el proceso puedo ganar un dinerito pues mejor para uno.
Sabía que tenías que tener esa gran capacidad de nadar en aguas puercas y salir limpio por lo menos de aquel maravilloso invento hebreo llamado conciencia. Sabes que te toparas con la miseria humana en cada caso que resuelvas.  Que tienes que ser un amante de las soluciones de todo tipo de problemas humanos, un tanto terapeuta, un tanto gansteril, otro tanto quijote y de vez en vez un Maquiavelo malvado.

Y cada molécula de mi cuerpo se alegra, cundo se hace un contrato, cuando enamoras al poder familiar perdón perdón el poder Judicial, con un amparo liso y llano, con un famoso “al lugar a concederle al representante de la parte actora lo que ha solicitado por estar conforme a derecho”. Qué bueno que soy abogado realmente me gusta mucho serlo.

Ahora bien pido una disculpa como siempre me he desviado de lo que quería decir, hay días que uno se levanta un tanto sentimentalón, cursi, melosón etc. Y a mí me da mucha pena molestar con mis cosas de Juan Gabriel pero lo tengo que sacar de mis tripas antes de que me ponga a flotar en el aire.

Todos tenemos demonios dentro, si todos. Estos demonios son llamados defectos. Inultimente los tapamos, los maquillamos, los disimulamos hasta los escondemos, pero eventualmente salen a la luz a descomponer la armonía. Nos sentimos solos, observados prejuzgados. La sociedad suele juzgar sin dar derecho de defensa y esto causa un efecto de odio generalizado en teoría nos respetamos pero ante la menor provocación nos matamos. 

Y ahí vamos colgados de demonios, hasta que de la nada y sin previo aviso te topas con esas personas especiales que también cargan sus propios demonios y te quieren así con todo lo que traes. Con miedos, inseguridades, estupideces y  malas suertes. 

 Lo bonito de ser esta clase de primates es que cuando nos enamoramos podemos literal adorar los demonios de las persona. En gran conclusión hay que querer lo bueno y lo malo de las personas pues si solo queremos lo bueno estamos queriendo por mitad. 

 Ahora si me levante romanticón.

Me despido tengan un fin de semana retacado de cariño

No hay comentarios:

Publicar un comentario